Respuesta

Entonces le pregunté aquel niño
“¿Por qué crees merecerme?”
Y no supo responderme
Él me preguntó lo mismo
Mi silencio lo dijo todo
Hasta que mi mente obtuvo una respuesta
“Estoy aquí para salvarte”
“¿Y yo a ti?”
Preguntó
“Para demostrarme lo mortal que puedo llegar a ser”
Así terminó
Él clavando espinas en mi alma
Y yo salvando lo que queda de la suya.