Mientras

 Entonces ella murió,
No supo de qué al instante
Pasó el tiempo y supo
Que el amor fue el causante (...)
El maldito y cochino amor.

Esto se está convirtiendo en rutina, mientras yo corro en mis sueños, tu corres en la realidad (como de costumbre) porque siempre hace falta algo, un bus, un tal vez, una mirada, una sonrisa escondida para que todo comience a temblar nuevamente.

Tú y yo sabemos que lo necesitamos, porque nos desangramos y suspiramos por ser felices, aunque no seamos correctos, o precisos, somos condenadamente rechazables, posibilitados a joderlo todo, pero te prefiero así.

Tú me encuentras, yo prefiero mantenerme escondida porque me conozco, te conozco, bueno, creí hacerlo, pero a pesar de eso, indudablemente, incansablemente, nos pertenecemos.