Somos los
malentendidos
Los que dicen la
verdad
Los que no
compran sueños
Más bien los
regalan
Somos el producto
de los malditos males de amores
Que no
encontraron librarse de la mente de “un sin causa”
Y nos tienen
miedo
Miedo de las
palabras
Porque no tenemos
excusa para decirlas
Salen como
proyectiles buscando qué destruir
Pero no es que
uno lo quiera así, simplemente pasa
Son muy cínicos
los que tratan de entender
Y brindamos
En la oscuridad
Con una copa de
vino
O de ron
O de café para
los más maduros
Y cosechamos la desesperanza
Porque estamos
incompletos
Y llenos de
palabras
De frases
inconclusas
De ideas
disparatadas
De libros no
completados
De poemas
convertidos en cuentos
Y cuentos
convertidos en sexo
