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Y entonces es
cuando la realidad sacude mi vida, los besos furtivos en las noches, la rutina
del desayuno, los te amos en silencio, el ruego incesante por amor, tú, tu
simplicidad, tu complicidad; La soledad que tanto ansiaba está aquí en el
cuarto, que quedó vacío por tu ausencia, los juegos, los gritos, los cosquilleos,
se escondieron y no los encuentro.
Ahora, mis
costillas ansían tus intentos de besos, mis labios duelen por los besos que te
debo, mis manos en busca de tu cuerpo se pierden en el mar de la cama fría, y
dibujan en el aire, te amo hasta el infinito.
La luna, muy
maldita luna, se anda escondiendo, las nubes la ayudan, no hay astro que oiga
mis plegarias, que la disculpa llegue a tus oídos, sostengan tu espalda, y mi
te amo, te regale la sonrisa que tanto ansiabas.
Mientras yo.
La niña tonta
volvió enojada, me dio una cachetada, y me miró con vergüenza, “¡QUE TE MIRES
AL ESPEJO!” me dijo, y no vi nada, entonces caí en cuenta, mi reflejo te
buscaba, soy poco. El resto se quedó contigo, y tú intentando devolverlo.
Lo siento.
Tantos intentos
te debo, tantos. Te debo quien soy ahora, y tú, me debes un adiós sincero. Pero,
al final no importa, te llevo en mi piel, un recordatorio de dos ángeles que se
amaron, cuando junto mis manos, están ahí, observándome, mi punto final, se
quedó contigo.
PARA TI Y POR TI.
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