Final





Pero al abrir los ojos, los ángeles, se dieron cuenta de que no estaban muertos, no estaban en el desierto, aun seguían en la tierra, aun estaban separados, pero su amor seguía latiendo.
Así que sin saberlo, caminaron errantes por la selva de concreto, hasta que un día, se volvieron a ver, se tocaron, se volvieron a besar, no entendían que había pasado, cómo recordaban toda su última vida, y llegaron a la conclusión de que había sido un regalo de alguien más. Una vida que no traía instrucciones, una vida que estará llena de altibajo, llena de dolor, separación y desespero. Pero que al final, sólo al final, podrán morir de la manera en que ellos quieran, juntos, viejos, y con nietos. 
“Cuando todo se torne gris, mira la luna, que yo también estaré mirándola, porque es nuestra, porque nuestro amor, sí es fuerte, la distancia es pasajera, nuestro amor no” 


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