...

Y es que no quiero quitarme los puntos suspensivos en mi historia contigo…
¿Por qué?...
Yo te digo…
Y ¿Por qué no?...
Las ausencias cansan, pero ya no existen las consecuencias, porque las vivimos cada día…
Escogimos mal, lo sé…
Pero debemos deshacer el mal…
Me fue peor, perdí…
Pero tú, estás ahora tan cerca, tan paciente, esperando…
¿A qué?...
Al punto final, pero no de un “adiós”…
Sino de un “Hola ¿cómo estás?”…
Y así los puntos suspensivos no se acabarán…
Hasta que  unos de los dos sea el valiente y los borre con saliva…
Pero sabemos que eso no va a pasar…
Porque tú y yo…
Éramos…
Somos…
Seremos…

Uno solo hasta el final…

Comentarios