Para ti

[Esta pseudo-carta, la escribí para unas personas que estuvieron en mi vida, y ya no están, y deseo que vuelvan a estar, mi intención es dejarla en el aire, para dejar que mis tragos amargos se vayan con ella, y que los que aun están, entiendan mi soledad]

Para ti:

A veces las amistades son efímeras, pero cuando son reales, pueden pasar años y años, y nunca olvidarlas, porque te duelen en la tripa, en el alma y en el corazón.

Cuando se llegar a amar a alguien sólo por su amistad, no hay tiempo ni espacio, ni pareja ni amantes que se interpongan, porque aunque ocupen la mayor parte de nuestros pensamientos, siempre, siempre va haber unos segundos para recordar a esa persona que secó tus lágrimas, que te aceptó sin juzgarte y te dio la mayor parte del tiempo malos consejos, pero al final consejos.

Hace tiempo escuché que se necesitaban 20 segundos para ser valiente, pero nadie me dijo que esos 20 segundo me llevaría tantos años en cumplirlos. Porque pareciera que con la edad uno se vuelve necio y orgulloso, y uno cree que se sigue adelante, cuando la verdad hay un pasado que te pisa, pero ese pasado bueno, quiere volver a abrazarte y soñar contigo.

Cuando las demás palabras se agotan, y sólo sale poesía, es mejor así, así le enseñas a las demás personas en lo que te has convertido, en una pseudo mujer de 23 años incompleta. Incompleta por el orgullo, por los engaños, por el miedo, la desesperanza, la timidez y el dolor.

Incompleta, porque con los años de “madurez” se pierden a los amigos, y luego viene el golpe, ese golpe seco que te revuelve las entrañas y te hace recordar cuanto cariño tenías, y que estúpido fuiste al dejarlo ir.

Uno se vuelve gafo y pendejo. Pero al final, sólo al final, desearías que nada de eso hubiese ocurrido, y que los cuentos entre amigos nunca hubiesen acabado.

Porque cuando se llega a este momento, uno quiere decir ¡LO SIENTO! Y lo dice con toda la sinceridad del mundo. Y entonces uno espera 20 segundos, 1 hora, 1 día, 1 semana, 1 mes hasta 4 años por una respuesta. A veces llega, otras no y sólo queda desear que te disculpen y que te sigan queriendo y recordando. Para seguir adelante y tratar de ser feliz.

A veces es más fácil así, pero a veces no. Porque nunca fuiste conocida por compartir tus emociones, pero si supieran que en secreto quisiste, entendiste y escuchaste cada palabra las cosas fuesen diferentes. Pero eso pasa por ser como soy. Cuando el hastío gana la batalla, en eso me convierto.

Pero sólo yo sé lo que siento. Y las disculpas no son suficientes, y los te quiero no alcanzan, porque una amistad no se abandona como lo hice yo, pero nunca olvido quien me ayudó en mis momentos tristes, cuando papá murió, cuando nadie me quiso, cuando nadie escuchó, cuando nadie entendió.

Sólo resta decir, GRACIAS… por todo, GRACIAS. 

Suzanne



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