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La maldita cosa más esperada (1ra parte)

Tengo
miedo. Y es que te vas y mis labios siempre buscarán a los tuyos, aunque no los
comprendan o los bese siempre los querrá. Se nos hace tan fácil sentir la
culpa, se nos hace tan fácil decir adiós, pero somos tan cobardes para ver que
nuestras palabras no provocan nada extremo, solamente alucinaciones de un mundo
paralelo. te vas y sé que es el final, pero no un final con puntos suspensivos,
este es un final definitivo, de ese que duele en las entrañas, ese que pasé
hace diez años, cuando el gran señor se fue y no lo volví a ver, y cada día
extrañaba su voz, su amor.
Esto
cada día se hace más fácil, tus besos y
tus manos, y tus intentos por no ser vano a mi cuerpo, ese anillo en mi dedo,
te amo, y duele, maldita sea cómo duele, pero no importa ¿verdad? así acaba la
vida, llegamos amando a la teta de mamá y nos vamos amando a quien nos hace
infelices/FELICES así en minúsculas y luego en mayúsculas.
Provoca
hacer un motín, y provoca amarrarme a la puerta y que me metas un coñazo pá que
entienda de una vez la verga. A veces se necesita golpecitos de realidad para
entender la vaina. A veces se necesita que esos golpes vengan de uno mismo.
Nunca
lo entenderás, ¿para qué? no sé explicarlo, es como si los vidrios que me
cortan se rieran de la sangre que corre por la piel herida. Una vida larga y
feliz, eso es todo lo que uno sueña, ¡AJA! sueña, pero ni pendejo que eso es lo
que pasa. Porque las marcas del primero, del segundo y último se quedan y se
niegan a irse, que malditos ellos, pero no importa, porque siempre seré la
intermedia. Tres nombres y ninguno van conmigo.
Y
me convierto en bestia para pelear por lo que quiero, pero ni de bolas por lo
que lo demás quieren ¿pero para qué? ellos engañan, lastiman y juegan. Sabes
que he corrido descalza en el fuego, y no importa que las ampollas sangren, tú
me las lames, y me excitas, en la puntica duele y gusta más.
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