Te quedaste sin habla cuando te llamé cobarde,
Porque eres incapaz de ver tus errores los cuales dejé en la cama.
La soledad ataca como cual maldita sinvergüenza,
¡MENTIROSO!
Las lágrimas que abundan en las almohadas pesan más que un beso sin preguntar.
La malgastada palabra se refugia en secreto de tus manos frías en mi garganta.
No crecerá y ni morirá… lo dejé en desarrollo… que otro termine,
Porque cuando yo me perdí, mientras tú habías terminado… eso… lo definió todo.
No mientas con agua en tus mejillas,
Secan muy rápido,
Mejor miénteme con un beso, dura más.
Ya no importa, la tormenta ya empezó,
Tu frío congeló mi alma,
Y la muerte abunda en tu puerta.
Esta vez no robarás, no mi substancia.
Suelta mi mano que conozco el camino,
Me lo enseñaste muchas veces cuando te ibas y venías.
Moví montañas por ti, y tú ahí sin mover un dedo, me dejaste a la deriva sin un salvavidas.
¿POR QUÉ?
Y te empeñas en volver… suficiente… por hoy… por mañana… por siempre.
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