Tic Tac

Y la alerta de la vejez comienza a sonar lentamente…

Se hace difícil olvidar una vida con pocas aventuras,

Pero con mucho sentido

Cada hueso suena cuando despierto y por un momento siento que el cuerpo no es compatible con el alma.

Cada acción parece extraña, cada toque, cada suspiro, cada caricia…

Es ajena.

Poco a poco se pierde el sentido de una vida dejada.

La inocencia de una nueva parece gastada.

Con los años pasa la incertidumbre y la soledad se hace más cercada.

Y es que se aferra como una vil carencia de nada.

Pierdo el sentido y nado, me sumerjo en el mar de la juventud y me ato para no olvidar que la vida pasará y sólo soy un espectador de la jugada.

Pequeños microorganismos de censura acompañan a mis manos,

Obviando lo justo y evitando lo claro.

Cuando la timidez ya no soporta se harta y el cuerpo descansa en una utopía de migrañas.

Cada paso que doy me recuerda la bomba de tiempo que llevo dentro.

Quiero vivir, llorar, reír.

Cada día un poco más.

Aunque el cuerpo se llene de arrugas, seré la misma niña con ilusiones ganadas.

Aunque pierda el sentido de ser…

El corazón late al compás de un frenesí de vacilación.

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